Redacción Evelin Rosas

La diabetes por obesidad infantil puede incrementar durante el aislamiento que vivimos debido a la pandemia por covid-19. Actualmente los niños y adolescentes están predispuestos al sedentarismo lo que conlleva un incremento de obesidad que puede dar paso a un cuadro de diabetes.

“Los niños han reducido considerablemente su actividad física, no salen de casa, sus clases son virtuales y pasan mucho tiempo sentados”, explica la doctora especialista en medicina interna, Patricia Heredia.

La última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición – ENSANUT, evidenció que en escolares las tazas de sobrepeso y obesidad alcanzan el 29.9%, es decir, 3 de cada 10 niños en edad escolar presenta sobrepeso y obesidad.  A su vez, 1 de cada 4 niños en edad preescolar es pequeño para su edad y el porcentaje del sobrepeso se ha duplicado en las últimas tres décadas.  

Por lo general, cuando se da diabetes en niños o adolescentes, la causa principal es una predisposición genética o antecedentes de macrosomía, sin embargo, un factor que cobra relevancia en la actualidad es la obesidad infantil.

“No necesariamente la diabetes puede aparecer en ese momento, pero sí a futuro puede darse una diabetes tipo 2, por eso es importante prestarle atención a la obesidad en niños, porque a futuro puede desencadenar cuadros de hipertensión, diabetes o síndromes metabólicos”, describe Heredia.

Este tipo de diabetes suele tener complicaciones agudas como cetoacidosis diabética o hipoglicemia. “Los niños con diabetes suelen tener agotada la reserva de insulina de la célula pancreática, el tratamiento con ellos es la insulinoterapia. Con ellos no se puede dar un tratamiento con antidiabéticos orales, por su situación”, explica la doctora.

Un estilo de vida saludable puede prevenir la enfermedad

Si bien existen factores de riesgo no modificables, en la mayoría de los casos la diabetes es prevenible o puede ser controlada a través de un estilo de vida saludable. Si el niño fue diagnosticado a una edad temprana, se puede crear buenos hábitos alimenticios que controlen la enfermedad.

“Se ha visto que a los niños que se les presenta frutas, verduras, que no se les da de comer muchas golosinas o bebidas azucaradas, mantienen esos hábitos también es una adolescencia y su vida adulta”, comenta la nutricionista Karen Mosquera.

Según la experta, si a un niño diabético se le enseña desde muy pequeño a tener una alimentación saludable, no representará ningún problema su alimentación a futuro. “Puede comer de todo, midiendo las cantidades. La recomendación principal es elegir carbohidratos de buena calidad, altos en fibra y promover la actividad física”, agrega.

A su vez, si la diabetes es de tipo 1, es decir, que se dar por una falta de producción de insulina, no hay una restricción en la dieta del infante, sino que “lo que se debe hacer es controlar las dosis de insulina que está recibiendo el niño e ir compaginando eso con los carbohidratos que come en el día”, explica Mosquera.

Sobre el consumo de dulces tanto Heredia como Mosquera coinciden en que el consumo si puede ser un plus en favor de la diabetes, pero únicamente si está ligado a una mala alimentación, sin embargo, por sí solo no es el desencadénate como muchos creen.

“Existen otros factores que tienen más peso, por ejemplo, el consumo de hidratos de carbono de mala calidad, niños que sean alimentados con avenas, coladas, que se les incentive el consumo de arroz, pan, enlatados, bebidas gaseosas, estos sí pueden ser un factor pesado”, ejemplifica Heredia.

El consumo de caramelos no es una causa por si sola, sino que suma, dependiendo del tipo de alimentación que el niño tenga. Sobre todo, al consumo que tenga de hidratos de carbono. El reto para evitar una diabetes por obesidad infantil, considerando la situación de confinamiento a la que estamos expuestos está en trabajar sobre los factores de riesgo modificables como lo son los hábitos alimenticios y el ejercicio físico.